Para qué me traen al mundo si saben cómo me pongo

Dos gatos en la cama. Mano humana sobre uno de ellos.

Acomodar la cama para volverla a deshacer,

cortar el pasto pa’ que vuelva a crecer,

lavar los trastos para ensuciarlos otra vez,

bañarse.

 

Quizás descansar.

Pagar, barrer, ordenar.

Caer.

Cambiar la yerba.

Naufragar en la marea.

Trabajar de lo que sea.

 

Rebotar. Ritmo inerte.

De rebrotar poco y nada.

Compás de la muerte.

Notas aplastadas.

Qué ganas de no verte.

 

Irse lejos, cada vez más difícil

un poco, cuestión de suerte.

 

No sé que es más fuerte.

¿La rutina, lo obligatorio,

lo que simula ser inevitable,

o lo que susurra la mente?

 

– No escucho voces –

Mentir al psiquiatra

y volver a casa

a seguir la parla … Sin gente.