Pasado

Dibujo en blanco y negro de un barco sobre olas

No hubo sirena de alerta. No dio tiempo. La inundación, esa temporada, les sacó de la cama con el agua al cuello.

 

Refugiarse en el techo de la casa, la única opción al alcance de la mano. Todo el vecindario, mudado intempestivamente a las alturas en el momento más caluroso del año; dónde el sol rajaba los cueros, pero no se animaba contra tanta humedad. Entre sudor, lágrimas y la inminente crecida, ese apartado lugar se había transformado, de la noche a la mañana, en un pueblo para andar en balsa.

 

Y así quedó : Algunos se dejaron secar en el aislamiento hasta hacerse polvo. Otros intentaron huir, entregándose al cauce de las aguas, arrojándose desquiciados o abandonándose a la corriente; en botes improvisados, en troncos, a nado. También hubo quienes levantaron edificaciones sobre los tejados y habitaron rústicas casas-isla.

 

Sumergido el pasado, sin dejarse abrazar siquiera por una despedida, hundido y perdido en las profundidades, se vistió de olvido y simuló no haber existido, nunca.